Cómic

El cielo en la cabeza

Antonio Altarriba regresa tras completar su trilogía egoísta, más conocida como la trilogía del Yo, todos dibujados por Keko, con una nueva obra en la que cambia totalmente de registro. Sergio García, Premio Nacional de Ilustración de España, se encarga de la parte gráfica de la obra, volviendo a trabajar juntos desde «Cuerpos del delito» (Dibbuks, 2017). Se completa este trío autoral con el trabajo de color de Lola Moral. «El cielo en la cabeza» ha sido editado, tanto en castellano como en catalán, por Norma Editorial.

El cielo en la cabeza

El cómic presenta a Nivek, un niño explotado en las minas de coltán en el Congo, África. Después de enfrentarse a los guardias, es reclutado por los guerrilleros tras realizar un cruel rito de iniciación que le marcará por el resto de sus días. Junto a su amigo Joseph deciden escapar de los horrores de una vida marcada por la violencia y la sangre para pedir cobijo en la escuela del doctor Mukwege. Pero Nivek sueña con un futuro mejor lejos de África, de modo que emprenderá el mayor viaje de su vida de camino a Europa.

Son siete episodios en los que nuestro protagonista abandona el Congo y atraviesa la selva, el desierto y mucho más para alcanzar su meta. Estos siete episodios abarcan desde la infancia hasta la madurez. Al igual que en la vida, los años parecen interminables en la infancia, pero se vuelven más cortos a medida que crecemos. De manera similar, los episodios del cómic disminuyen en número de páginas a medida que la historia avanza, culminando en un último episodio que apenas ocupa cuatro páginas para mostrar la conclusión.

«El cielo en la cabeza» profundiza mucho más de lo que nos pueda parecer en un principio, me gustaría destacar como Nivek, huérfano de padre y que, tras ser captado por unos guerrilleros como prometedor guerrero de combate, queda huérfano del todo (por circunstancias que no vamos a desvelar ahora) para terminar siendo acogido como uno más de la gran familia de los guerrilleros. Es en este paso que Nivek es deshumanizado, imbuido por ellos a drogarse, como si de un rito de guerrero se tratara, para ser el mejor. El niño llega a perder el norte y aceptar como normal, lo moralmente inconcebible, a la edad de doce años. La amistad con Joseph parece ser su única ancla con la realidad, gracias a sus primeras enseñanzas, Nivek comienza a ver el mundo de otra manera y, a lo largo de toda la odisea y las experiencias que va teniendo, la humanidad vuelve a él. Un camino psicológico que tampoco va a ser nada fácil en consonancia al esfuerzo físico que ya está realizando.

Sin tratarse del camino del héroe al uso, recordemos que se trata de una huida hacia adelante por la supervivencia en un lugar mejor, el cómic da cabida a pequeñas historias que enriquecen la lectura, es el caso de su encuentro con el Gran Delwa, el hechicero más poderoso al oeste del lago Chad. Con el que los autores nos lleva a conocer cómo son tratadas las monarquías en África, y cómo la avaricia también campa a sus anchas en los lugares más recónditos. Otro momento a destacar es su estadía en un poblado de la selva, descubriéndonos diferentes tradiciones locales.

Página del cómic «El cielo en la cabeza»

Por otro lado, es muy interesante comprobar como el trabajo de Sergio García y Lola Moral, tan artístico como colorido, funciona a la perfección y eso que contrasta con este tipo de historias en los que suele predominar el blanco y negro o el uso forzado de la textura del trazo del pincel. Maravilloso también es el diseño de personajes, el uso de elementos que ayuda a reconocerlos en su evolución, al protagonista le veremos crecer de niño a adulto, entre otros detalles. Y, tan importante como el protagonista, son los espacios dibujados que le rodea, desde las asfixiantes primeras páginas con los guerrilleros en combate, a los espacios naturales en la selva, el desierto, …

Durante los actos de presentación de la obra por parte de los autores, han desvelado que el trabajo ha abarcado mucha documentación hasta el más mínimo detalle, desde los conflictos de guerrillas y el uso de niños en conflictos armados, hasta conocer con exactitud los precios de extracción mineral y la explotación comercial o la existencia del mercado negro, por ejemplo. Y, al contrario de lo que podría parecer, también las pequeñas historias que el protagonista vive cuentan con una base de inspiración real.

Sin duda, la historia de «El cielo en la cabeza» es necesaria, porque desde el guion hasta el dibujo y el color nos ayuda a empatizar con la situación. El cómic está contando una tragedia que, por desgracia, sucede a diario y se cuenta por miles, pero el ritmo acelerado al que estamos habituados nos ciega de esta realidad. Por lo tanto, necesitamos desacelerarnos, y la lectura puede ser una excelente manera de hacerlo, si además es con este tipo de obras que nos ayuda a comprender, mucho mejor.

A continuación tenéis imágenes de los autores durante la presentación del cómic a medios, en Norma Cómics, y al público, en la librería Finestres en el que fueron presentados por Mery Cuesta, del pasado jueves 26 de octubre.

Antonio Altarriba, Sergio García y Lola Moral en la presentación de El cielo en la cabeza, editado por Norma Editorial

Portada de El cielo en la cabeza

El cielo en la cabeza

Para Nivek, el horizonte termina en las inmediaciones de la mina de coltán donde trabaja. Después de sobrevivir milagrosamente a un derrumbe, este tendrá que emprender un viaje monstruoso, aterrador y sin retorno por las bellas, traicioneras y mágicas tierras de África en un trayecto cuya distancia no se mide en kilómetros, sino en horrores y en vidas humanas.


144 págs. Color Cartoné. 24 x 31 cm.

978-84-679-6616-9

Norma Editorial

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