Reseña de Arthus Trivium #2. El Tercer Mago

por Tata | 13 de marzo de 2018
El hogar de Nostradamus se convierte, en El tercer mago, en el escenario del enfrentamiento entre dos fuerzas desiguales: el señor del inframundo Zagan, al mando de treinta y seis legiones de demonios, y Arthus Trivium, con sus dos inseparables compañeros: Angelique Obscura y Angulus Dante. En su bando cuentan también con el rey de Francia, Carlos IX, aficionado a las profecías del maestro en una época incierta en la que su país se desangra en las guerras de religión, y su guardia personal.

El tercer mago es la segunda parte de la trilogía que aclara algunos de los temas que quedaron inconclusos en la primera y deja la puerta abierta a La joven cautiva, la tercera parte, que acaba de ver la luz. El argumento, no obstante, parece poco consistente. Por un lado, las profecías de Nostradamus, que al final sólo son algo accesorio. Por otro, un barniz histórico, encarnado en personajes reales como los maestros de la alquimia, la astrología o la medicina Scaligero y Paracelso o el mismo rey de Francia que, sin embargo, se alza como salvador del mundo. Pero en realidad es una historia de demonios, de seres sobrenaturales que buscan imponer el Mal en el mundo, una idea que no suena demasiado original.

Juan Luis Landa y Raule, Raúl Anisa Arsís, ya habían trabajado en historias de aventuras, intriga y cine negro. Juan Luis Landa, por su parte, tiene preferencia por los temas históricos y ha llevado al cómic el ciclo mitológico de Irati o La cabeza del apóstol. Raule trabaja principalmente para el mercado francés o belga. Es la salida, según ha comentado, de los guionistas que aspiran a vivir del cómic en España porque, se queja, aquí no hay cultura del cómic, no está asentada, y tiene poca trascendencia en los medios de comunicación y escaso mercado.

Los dibujos son muy personales, con gran nivel de detalle y con secuencias muy dinámicas, con mucha acción y muchos personajes. Ya la portada es muy reveladora: dos entes contrapuestos de dos mundos distintos. Uno vivo, otro muerto. Uno encarna el Bien, el otro encarna el Mal. Y, en medio, una esfera de poder que resulta más frágil de lo que podría parecer y un maestro envidioso dispuesto a vender su alma al diablo.
Reseña realizada por Tata
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