Reseña de Lo que más me gusta son los monstruos

por Rao Comics | 6 de marzo de 2019
Amigos, si me permitís un consejo, nunca leáis o dejéis de leer una obra por la opinión personal de algún crítico o aficionado al cómic, como ya sabemos todos somos únicos, por lo que la opinión de una obra se la debe formar uno mismo al concluir la lectura. ¿Y todo esto por qué?, pues por qué soy una persona que se deja influenciar fácilmente, aunque con el paso de los años he ido aprendiendo a valorar más mi opinión.

Llegué a esta obra en su segunda edición después de escuchar varios podcast, y viendo que los premios iban cayendo uno detrás del otro. Pese a la “decepción” con el “Maus” de “Art Spiegelman”, no es que no me guste, es que no lo considero la obra maestra que dice todo el mundo, decidí hacerme con esta obra con el resquemor que me supone este tipo de género comiquero. Para mi sorpresa, me ha encantado.

Esperaba un homenaje a los cómics de la EC o una historia Noir pura y dura con un aire “gafapaster” cuasi insoportable, ¡pero no!, algo de eso tiene, pero Emil Ferris nos ofrece muchísimo más.
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Para empezar me ha sorprendido su protagonista, Karen Reyes, una niña de diez años, que nos va narrando la historia como si de un diario personal se tratara. Su voz es la voz del cómic, llena de ternura, proporcionándonos un aura de proteccionismo que solo un infante podría causarnos.

Pero observemos el entorno en el que se mueve nuestra pequeña protagonista. Chicago, años sesenta, racismo, homofobia y el asesinato de Anka, su vecina, una refugiada judía llegada desde la Alemania Nazi hace ya muchos años. Anka siempre trató bien a Karen, animándola y protegiéndola de los males que la rodeaban, por lo cual, Karen se verá alentada a esclarecer su asesinato.

Mientras Karen emprende esta ardua tarea nos irá mostrando su mundo y las personas que lo componen. Como por ejemplo su madre, una mujer plagada de supersticiones. Su hermano mayor, Dezze, un pieza de mucho cuidado, con un alma artística frustrada ,que influye y anima a Karen en el arte y el amor por los monstruos. También conoceremos a los demás vecinos y a sus amigos, visibles e invisibles, que se ven obligados a esconder su personalidad para poder “encajar” en lo que la sociedad tiende a mal llamar “normalidad”.
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El viaje de Karen no nos dejará indiferentes, ya que la autora plaga la historia con múltiples menciones a pintores y obras del renacimiento, guiños a la cultura Pop como por puede ser el gran Andy Warhol, obras teatrales como el fantasma de la ópera, míticos actores como Humphrey Bogart o viñetas con los monstruos de la inolvidable Mary Shelley.

También viajaremos a la Alemania Nazi y podremos ver de primera mano el cambio de la sociedad hasta consagrar el nacional socialismo, experimentado en la lectura el viaje que sufrió paulatinamente la población judía, rebajados y humillados hasta el exterminio.

La separación de los capítulos viene dada por homenajes a las portadas de las series míticas de monstruos de la EC Comics, la revista Creepy o las películas de serie B de la época. Todas y cada una de las portadas son una auténtica maravilla.
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Pero no todo puede ser bueno, ocho años ha tardado Emil Ferris para realizar esta descomunal obra de arte, cosa normal por otra parte, teniendo en cuenta que sufrió la picadura de mosquito que le paralizó varias partes de su cuerpo, incluido el brazo derecho con el que dibujaba. Esta obra, es fruto del esfuerzo de la autora para recuperar su sensibilidad. Ahora, ocho años más tarde, nos tocará esperar para hacernos con un segundo tomo y saber de esta manera cómo concluye el relato.

Un canto de amor al arte, una obra única e imprescindible para el amante del cómic, transgresora en sus formas, crítica y aleccionadora. Emil Ferris alza su voz para inducirnos a la reflexión de lo más oscuro del ser humano, el más peligroso de los monstruos.
Reseña realizada por Rao Comics
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